Las Rocas de Suesca son reconocidas en toda Colombia como el templo de la escalada en roca. Cada fin de semana, cientos de deportistas desafían sus imponentes muros de arenisca. Sin embargo, más allá de la adrenalina y el deporte, este gigante rocoso custodia una historia milenaria que muy pocos conocen.

Un viaje del mar ancestral al arte rupestre

¿Sabías que donde hoy escalas o caminas alguna vez hubo un mar? ¿O que sus paredes resguardan mensajes pintados por comunidades indígenas hace siglos? Acompáñanos en este recorrido por los secretos geológicos, históricos y arqueológicos de nuestros farallones.

1. De una Playa Antigua a Paredes de Roca Imponebles

La historia de las rocas no comenzó con las montañas, sino en el fondo del agua. Hace más de 65 millones de años, esta región de Cundinamarca era una playa en un mar antiguo. Con el paso de las eras, las arenas, limos y arcillas se compactaron bajo el agua, formando las rocas que vemos hoy. De hecho, en las Rocas de Suesca se han encontrado icnitas (huellas fósiles) del género Thalassinoides, que no son más que los túneles y marcas que pequeños organismos marinos dejaron en lo que alguna vez fue el fondo del mar ancestral.

Detalle de icnitas fósiles del género Thalassinoides encontradas en las Rocas de Suesca, evidencia de un mar ancestral.

Con el tiempo, los movimientos tectónicos empujaron la tierra, el mar desapareció y la zona comenzó a levantarse debido a las fuerzas que crearon nuestras cordilleras andinas. La roca se fracturó, y el viento, la lluvia y los ríos (como nuestro río Bogotá) moldearon pacientemente los farallones hasta darles su imponente forma actual.

2. Un Paisaje Excepcional en el Corazón de Cundinamarca

Hoy en día, este farallón rocoso es una imponente pared que se extiende por cerca de 3 kilómetros en dirección suroeste-noreste, ubicada exactamente en la vereda Cacizazgo. Sus muros verticales de arenisca, vestidos con tonos ocres y grisáceos, alcanzan hasta los 125 metros de altura, elevándose sobre los 2.600 metros sobre el nivel del mar.

(Sugerencia: Insertar aquí la

Vista aérea y mapa de localización de las Rocas de Suesca junto al río Bogotá y el casco urbano.

Foto 4, el mapa aéreo que muestra la silueta de las rocas y su cercanía con el casco urbano y el Río Bogotá).

Las rocas corren en paralelo a la antigua línea del Ferrocarril del Nordeste y al Río Bogotá, sirviendo como un refugio ecológico inigualable. Entre sus grietas habita flora única, como la Tillandsia suesana, una bromelia endémica de la región que crece desafiando la gravedad en los escarpes y cornisas expuestas de los farallones.

3. Mensajes Ancestrales: El Arte Rupestre de Suesca

Mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos o de los escaladores modernos, las comunidades indígenas ya consideraban este lugar como un espacio sagrado. A lo largo de 1.250 metros del farallón, y hasta a 12 metros de altura, se conservan cientos de pinturas rupestres indígenas realizadas en distintas tonalidades de ocre.

Ilustración de la Alcaldía de Suesca que muestra a un indígena pintando arte rupestre ocre sobre el farallón de las Rocas de Suesca.

En Suesca se han identificado al menos 20 sitios con Arte Rupestre (SAR), distribuidos en cuatro veredas: Barrancas, Hatillo, Güita y Cacizazgo. Específicamente en el farallón principal, gracias a un proyecto de documentación adelantado por la Alcaldía Municipal de Suesca, se han mapeado e identificado 10 sectores arqueológicos con pictogramas antiguos, bautizados según las rutas de escalada cercanas:

  • Tiro al Blanco
  • Lobo Estepario
  • La Abeja
  • CAEC
  • He Aquí el Dilema
  • La Virgen
  • Fallon
  • La Psicológica
  • El Perfume
  • Amparo Arrebato

Estas manifestaciones, que forman parte de nuestro Patrimonio Arqueológico de la Nación, fueron hechas aplicando pigmentos minerales, vegetales o animales con los dedos o pinceles rudimentarios. Son verdaderos mensajes del pasado que reflejan el pensamiento, la espiritualidad y la capacidad humana de trascender a través del tiempo.

4. Inspiración de Viajeros y Poetas desde el Siglo XIX

La imponencia de Suesca no solo cautiva hoy. En la segunda mitad del siglo XIX, las rocas fascinaron a los primeros viajeros independientes, científicos y poetas que visitaron el municipio.

(Sugerencia: Insertar aquí la Foto 3, mostrando la acuarela antigua de Alfred J. Gostin de 1872 y los versos de Diego Fallon).

En 1872, el cronista José María Gutiérrez de Alba registró en su diario la visita al “boquerón” de Suesca y acompañó sus textos con una hermosa acuarela del artista Alfred J. Gostin. Además, el célebre poeta Diego Fallon quedó tan impactado por la majestuosidad de la piedra que le dedicó su famoso poema “Las Rocas de Suesca” en 1882, donde describió el lugar con estas palabras:

“Coronados de pencas y de arbustos / Sobre altos precipicios suspendidos, / Ved de gigantes los informes bustos / En éxtasis eternos sumergidos…”

Investigadores como Miguel Triana, Wenceslao Cabrera y Álvaro Botiva siguieron sus pasos décadas más tarde, desentrañando los trazos prehispánicos y demostrando que Suesca siempre ha sido un imán para el arte y la investigación.

¡Proteijamos Nuestro Patrimonio! (Llamado a la Acción)

Las Rocas de Suesca son mucho más que un parque de diversiones para los deportes de aventura; son un libro abierto que narra millones de años de historia geológica y siglos de memoria indígena.

Cuando visites las rocas para caminar, escalar o acampar, recuerda:

  1. No toques ni raye las pinturas rupestres: El sudor de las manos y el vandalismo destruyen un legado de miles de años.
  2. Respeta la fauna y flora: No arranques las bromelias ni alteres el hábitat de las aves.
  3. Llévate tu basura: Mantengamos limpio este templo natural.

¿Y tú, ya conocías el origen marino y el arte ancestral de las Rocas de Suesca? Déjanos tu comentario abajo y comparte este artículo para que más personas ayuden a conservar este tesoro de nuestro municipio.

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